
Disney dio un paso histórico en la industria del entretenimiento al anunciar una inversión de $1,000 millones en OpenAI, acompañada de un acuerdo de licencia que permitirá que Sora, la plataforma de creación de video con inteligencia artificial, utilice personajes icónicos de Marvel, Pixar y Star Wars. Por primera vez, usuarios podrán generar clips con más de 200 personajes de estas franquicias, desde Darth Vader hasta figuras de Cars, en un movimiento que redefine la relación entre Hollywood y la IA.
El convenio, vigente por tres años, marca un giro estratégico para los estudios, que ahora apuestan por monetizar su propiedad intelectual en lugar de pelear contra tecnologías que ya permiten a los fans crear contenido con sus personajes favoritos. La incorporación de clips creados en Sora también llegará a Disney+, que habilitará “videos cortos inspirados por fans”, una función que Bob Iger ya había insinuado durante la llamada de resultados de noviembre.
La alianza busca legitimar a Sora después de la controversia de su lanzamiento por invitación en octubre, cuando OpenAI permitió temporalmente crear videos con celebridades generadas por IA, provocando la reacción inmediata de agencias como WME, CAA y UTA, que acusaron a la plataforma de explotación y de poner en riesgo los derechos de sus representados. La presión llevó a OpenAI a revertir funciones y firmar acuerdos de uso responsable, como el pacto con SAG-AFTRA que estableció límites en la recreación digital de la voz y apariencia de Bryan Cranston.
La integración con Disney podría convertirse en el modelo para nuevas negociaciones que garanticen protecciones similares. Para Iger, esta colaboración representa “un momento importante” en la evolución de la industria, donde la IA se convierte en herramienta para expandir la creatividad y fortalecer el vínculo entre fans y personajes. Sam Altman, CEO de OpenAI, celebró el acuerdo señalando que demuestra cómo las compañías tecnológicas y los estudios pueden trabajar juntos para impulsar innovaciones responsables.
La jugada también recuerda la inversión de $1.5 mil millones que Disney hizo en Epic Games para integrar sus universos a Fortnite, buscando conectar con las generaciones que pasan gran parte de su tiempo en experiencias digitales interactivas. Pero contrasta con la demanda presentada por Disney y otros estudios contra Midjourney, a la que acusó de ser un “pozo sin fondo de plagio” por permitir generar imágenes basadas en su IP sin licencia.
Con este acuerdo, Disney establece un precedente que podría transformar la relación de Hollywood con la inteligencia artificial. Y, según Altman, es apenas el principio: más compañías ya han mostrado interés en que Sora se convierta en una nueva vía oficial para la creación de “fan fiction interactiva”, totalmente licenciada y monetizable.
